Daniel Nesquens

Daniel Nesquens

La primera noticia que tenemos de un Nesquens se remonta al siglo XVI d. C., en plena inquisición. En los Países Bajos, un tal Johanes Nesquens es quemado vivo en una hoguera junto con otras cuatro personas: tres hombres y un perro. Sobre las ascuas se asaron docena y media de sardinas. Como pueden imaginar el olor lo inundó todo.

A partir de aquí los Nesquens se suceden. Banqueros, abogados, asesinos de Papás, cantantes de blues, granjeros, tragasables, fresadores, jinetes del pony-express, directores de pompas fúnebres, subdirectores de pompas de jabón, analistas de mercados, actores porno… Y un escritor nacido a finales del siglo XX: Daniel Nesquens.

D. N. se puso a escribir una tarde de primavera después de ver un cerezo en flor. Primero un cuento; luego, otro, y otro, y otro… Poco a poco la habitación se fue llenando de folios escritos por una sola cara. La habitación se escoró a la izquierda y el Gobierno de marras a la derecha. Uno de los cuentos llegó a manos de un editor que decidió editarlo y pasar por la peluquería.

El libro fue un éxito de crítica y publico. O de público y crítica. O de mar y montaña.

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